martes, 19 de julio de 2016

¿MAS LIBERTAD EN LA ERA DIGITAL?

Hasta hoy la tecnologia ha ayudado a obtener mas libertad a los seres humanos pero en Internet y en las Redes Sociales existe "censura" de contenidos.

La libertad total es una utopia,algo que es casi imposible de conseguir en la realidad y en Internet,ya que se acoge a la legislacion de cada pais,a ello hay que unir la legislacion internacional.

Existen metodos de "burlar" esta legislacion relativamente como la red anonima TOR pero no garantiza el total anonimato.

Lo que es indecente es que se "censure" por parte de redes sociales como twitter o,sobretodo,Facebook imagenes y comentarios e incluso se bloqueen cuentas de usuarios "molestos".Debemos manifestar nuestro NO rotundo a estas practicas abusivas e ilegales.No digo que puedan existir casos en los que si este justificado bloquear a un usuario que amenace,por ejemplo,pero con las garantias y derechos que asiste la ley,no actuando como juez y verdugo Facebook,por ejemplo.

viernes, 15 de julio de 2016

¿QUE IMPULSA A MATAR?

Una vez me preguntaron si los angeles mataban y ¿porque lo hacian si eran todo bondad?Yo conteste que los angeles tambien odian y si que matan a otros angeles rebeldes y a humanos,en ocasiones por orden de DIOS.


Viendo atentados salvajes cabe preguntarse que impulsa a una persona a acabar con las vidas inocentes de otras,no existe justificacion alguna que permita reconocer la validez de estos actos.Cabe preguntarse un suicida que se planteara para renunciar a su vida por una causa criminal y salvaje convencido que ira al "paraiso" despues de haber creado un"infierno"en la Tierra.Para todos ellos mi desprecio mas absoluto.

domingo, 10 de julio de 2016

STONEHENGE:LA REUNION DRUIDICA

Stonehenge

Stonehenge, Avebury y sitios relacionados
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad
Stonehenge, Condado de Wiltshire, Inglaterra, 2014-08-12, DD 09.JPG
Stonehenge en 2014.
United Kingdom location map.svg
Stonehenge

Coordenadas 51°10′44″N 1°49′34″OCoordenadas: 51°10′44″N 1°49′34″O (mapa)
País Bandera del Reino Unido Reino Unido
Tipo Cultural
Criterios i, ii, iii
N.° identificación 373
Región Europa y América del Norte
Año de inscripción 1986 (X sesión)
[editar datos en Wikidata]
Stonehenge es un monumento megalítico tipo crómlech, de finales del neolítico (siglo XX a. C.), situado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra, a unos quince kilómetros al norte de Salisbury.
El conjunto megalítico de Stonehenge, Avebury y sitios relacionados fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.1

Índice

La construcción

Stonehenge está formado por grandes bloques de rocas metamórficas distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas. El exterior, de treinta metros de diámetro, está formado por grandes piedras rectangulares de arenisca que, originalmente, estaban coronadas por dinteles, también de piedra, quedando hoy en día solo siete en su mismo sitio. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. Este encierra una estructura con forma de herradura construida con piedras de arenisca del mismo color. En su interior permanece una losa de arenisca micácea conocida como «el Altar».
Distribución de rocas según se encuentran a principios del siglo XXI.
Todo el conjunto está rodeado por un foso circular que mide 104 m de diámetro. Dentro de este espacio se alza un bancal en el que aparecen 56 fosas conocidas como los «agujeros de Aubrey». El bancal y el foso están cortados por «la Avenida», un camino procesional de 23 metros de ancho y 3 kilómetros de longitud, aproximadamente. Cerca se halla la «Piedra del Sacrificio». Enfrente se encuentra la «Piedra Talón». Está compuesto de un gran círculo de grandes megalitos cuya construcción se fecha hacia el 2500 a. C.2 El círculo de arena que rodea los megalitos está considerado la parte más antigua del monumento, habiendo sido datada sobre el 3100 a. C.
En su comienzo era un monumento circular de carácter ritual rodeado por un talud y un foso, de modo similar a muchos otros situados en el sur de Inglaterra.
Finalmente el monumento tomó su aspecto actual, para lo cual transportaron 32 bloques de arenisca desde las montañas de Preseli, al suroeste de Gales y la piedra del «Altar» fue traída desde una región cercana a Milford Haven. Se especula actualmente con la posibilidad de que se hubieran movido utilizando bolas de madera o piedra o cojinetes a modo de rodamientos, y no con troncos como se pensó originalmente.

El complejo

Stonehenge en una foto aérea posterior a la Primera Guerra Mundial.
Stonehenge era parte de un complejo grande, que incluía círculos de piedra y avenidas ceremoniales.3 Las excavaciones realizadas por el proyecto Stonehenge Riverside, dirigido por el arqueólogo Mike Parker Pearson de la Universidad de Sheffield, permitieron encontrar muy cerca de Stonehenge, un asentamiento de cerca de mil casas.2 De acuerdo con las evidencias encontradas, estas casas solamente se usaban unos días al año y no se trataba de una aldea habitada permanentemente.
A poco más de tres kilómetros de Stonehenge, en Durrington Walls, fue encontrado un amplio trabajo circular en el terreno, veinte veces más extenso que Stonehenge, rodeado por una zanja y un banco.2 Allí estuvo levantada una construcción de madera, ahora denominada Woodhenge, con un diseño similar al de Stonehenge y construida en el mismo siglo. Woodhenge estaba unido al río Avon por una avenida ceremonial construida con piedras.4

Objetivo

La finalidad que tuvo la construcción de este gran monumento se ignora, pero se supone que se utilizaba como templo religioso, monumento funerario u observatorio astronómico que servía para predecir las estaciones.
En el solsticio de verano, el Sol salía justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los constructores tenían conocimientos de astronomía. El mismo día, el Sol se ocultaba atravesando el eje del Woodhenge, donde se han encontrado multitud de huesos de animales y objetos que evidencian que se celebraban grandes fiestas, probablemente al anochecer.4
Han sido encontrados 300 enterramientos de restos humanos previamente cremados, datados entre el año 3030 y 2340 a. C.5 Dado el poco número de entierros para un período tan largo, se estima que no se trata de un cementerio para la generalidad de los muertos sino para determinadas personas escogidas. La piedra era el símbolo de lo eterno; servía para marcar o delimitar puntos energéticos terrenales (telúricos) y hasta para albergar espíritus elementales. Así es que Stonehenge podría haber sido utilizada junto con Woodhenge en ceremonias religiosas de culto a los muertos y a la vida, tal vez simbolizada por el círculo de madera.4

Stonehenge y el número de oro

Stonehenge en el alba del día de San Juan
Así como en otros edificios prehistóricos, la construcción sigue la llamada proporción aurea cuya relación se establece en el ancho de la Herradura de megalitos de tres piedras grises azuladas y el diámetro del Círculo Pagano o Druida. El rectángulo formado por las Piedras de las Estaciones se aproxima al rectángulo √5, formado por dos rectángulos áureos recíprocos. Así mismo parecen cercanas a la relación aurea las líneas trazadas en base a los pilares y sus respectivas diagonales de los arcos paganos.6

Galería

sábado, 9 de julio de 2016

NECRONOMICOM(PARTE PUBLICA)FALTA PARTE REAL ENOQUIANA/ANUNAKI(JEDI/SITH)

    Necronomicón

    Elemento de utilería diseñado para parecerse al Necronomicón.
    El Necronomicón (en griego Nεκρονομικόv) es un grimorio (libro mágico) ficticio ideado por el escritor estadounidense H. P. Lovecraft (1890-1937), uno de los maestros de la literatura de terror y ciencia ficción. Es mencionado por primera vez en el cuento The hound (El sabueso, 1922). Su presunto autor fue el «árabe loco» Abdul Alhazred, cuyo nombre figura en The nameless city (La ciudad sin nombre, 1921).
    El libro es, asimismo, mencionado por otros autores del círculo lovecraftiano, como August Derleth o Clark Ashton Smith. Desde entonces, el libro ficticio ha inspirado la publicación de diversas obras de igual título.

    Índice

    El título

    La etimología de Necronomicón es más transparente de lo que suele creerse. Aunque la forma no está testimoniada en griego antiguo, se trata de una construcción análoga a adjetivos comunes como ἀστρονομικός (astronómico), o οἰκονομικός (económico). Estos adjetivos están formados por tres elementos: Un lexema (ἀστρο-, οἰκο-, νεκρο-) + el lexema νόμος ('ley, administración') + el sufijo -ικος, sin significado, que sirve para formar adjetivos. Así pues, astronómico significa etimológicamente «relativo a la ley u ordenación de los astros»; el neologismo necronómico sería «relativo a la ley (o las leyes) de los muertos».
    Cuando estos adjetivos se ponen en neutro singular (ἀστρονομικόν) o plural (ἀστρονομικά), adquieren un valor genérico: en el ejemplo, «lo relativo a los astros», «las cosas relativas a la ordenación de los astros». Necronomicón, neutro singular, es por tanto «(el libro que contiene) lo relativo a la(s) ley(es) de los muertos», del mismo modo que el Astronomicon del poeta latino Marco Manilio (s. I d. C.) es un tratado sobre los astros.
    En una carta de 1937 dirigida a Harry O. Fischer, Lovecraft revela que el título del libro se le ocurrió durante un sueño.1 Una vez despierto, hizo su propia interpretación de la etimología: a su juicio, significaba «Imagen de la Ley de los Muertos», pues en el último elemento (-icon) quiso ver la palabra griega εἰκών (latín icon), «imagen».2

    Descripción

    Según H.P. Lovecraft, el Necronomicón es un libro de saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. Pueden hallarse en él fórmulas olvidadas que permiten contactar con unas entidades sobrenaturales de un inmenso poder, los Antiguos, y despertarlas de su letargo para que se apoderen del mundo, que ya una vez fue suyo.
    Se supone que está dividido en cuatro libros:
    Libro Capítulos Descripción
    I
    42
    Cuenta las grandezas de los Primigenios y sus legiones; y el esplendor de los dioses.
    II
    19
    Habla sobre lo acontecido en el año de la muerte y el temido Nyarlathotep y Cthulhu.
    III
    36
    Narra acerca de la magia, de sus rituales, y secretos.
    IV

    Aquí se describe lo escrito en el Libro del Destino, que anuncia lo que sucederá en la sagrada Orden.
    Quizás la cita más famosa del Necronomicón en la narrativa de Lovecraft sea esta:
    «Que no está muerto lo que yace eternamente, y con los eones extraños incluso la muerte puede morir».
    El Necronomicón aparece en gran parte de los escritos de Lovecraft, que cita también otros libros de magia, como De Vermis Mysteriis (en latín, «Sobre los misterios del gusano») y Le culte des goules (que en francés quiere decir «El culto de los gules»), atribuido al Conde D'Erlette (un guiño a August Derleth, miembro del «Círculo de Lovecraft»). Otros de los libros, reales o no, que aparecen en las ficciones de Lovecraft son los fragmentos o manuscritos Pnakóticos; Image du Monde, de Gauthier de Metz y El gran dios Pan, de Arthur Machen.

    Orígenes

    En 1927, Lovecraft escribió una breve nota sobre la autoría del Necronomicón y la historia de sus traducciones, que fue publicada en 1938, tras su muerte, como Una historia del Necronomicón.3
    Según esta obra, el libro fue escrito con el título de Kitab Al-Azif (en árabe: «El rumor de los insectos por la noche», rumor que en el folclore arábigo se atribuye a demonios como los djins y gules) alrededor del año 730 d.C. por el poeta árabe Abdul Al-Hazred (cuyo nombre original podría haber sido Abdala Zahr-ad-Din, o Siervo-de-Dios-Flor-de-la-Fe), de Saná (Yemen). Se dice que Alhazred murió a plena luz del día devorado por una bestia invisible delante de numerosos testigos, o que fue arrastrado por un remolino hacia el cielo.
    Lovecraft abunda en datos para hacer verosímil la existencia del libro. Por ejemplo, cita como uno de sus compiladores a Ibn Khallikan, erudito iraní o árabe que existió realmente.
    También cuenta que hacia el año 950 fue traducido al griego por Theodorus Philetas y adoptó el título actual griego, Necronomicón. Tuvo una rápida difusión entre los filósofos y hombres de ciencia de la Baja Edad Media. Sin embargo, los horrendos sucesos que se producían en torno al libro hicieron que la Iglesia católica lo condenara en el año 1050. En el año 1228 Olaus Wormius tradujo el libro al latín, en la que es la versión más famosa, pues (siempre según la ficción lovecraftiana) aún quedan algunos ejemplares de ella, mientras que los originales árabe y griego se creen perdidos.3
    A pesar de la persecución, según Lovecraft se realizaron distintas impresiones en España y Alemania durante el siglo XVII. Supuestamente, se conservarían cuatro copias completas: una en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, dentro de una caja fuerte; una copia del siglo XV, en la Biblioteca Nacional de París; otra en la Universidad de Miskatonic en Arkham (EE.UU.) y otra en la Universidad de Buenos Aires.

    Ficción verosímil

    Sobre el carácter ficticio del libro, Lovecraft escribió lo siguiente:
    Ahora bien, sobre «los libros terribles y prohibidos», me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo. Luwdig Prinn fue ideado por Robert Bloch y su De Vermis Mysteriis, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten.... En cuanto a libros escritos en serio sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son muchos. Esto se debe a que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón y el Libro de Eibon.1
    De hecho, el famoso árabe loco Abdul Alhazred no es más que un apodo que él mismo se puso en la infancia, inspirado en la reciente lectura de Las mil y una noches (Alhazred = all has read, el que lo ha leído todo).
    Lovecraft logró hacer un excelente engaño al aportar datos respecto al Necronomicón. Por ejemplo, señalaba que quedaban muy pocos ejemplares de tal libro "prohibido" y "peligroso". En el cuento El horror de Dunwich se ubican ejemplares en la Universidad de Buenos Aires, en la Biblioteca de Widener de Harvard, la Biblioteca Nacional de París, en el Museo Británico y en la inexistente Universidad de Miskatonic en la ciudad de Arkham (que aparece repetidamente en los cuentos de Lovecraft). Tanto es así que muchos creen efectivamente en la existencia de tal libro y se han dado casos de sujetos estafados al comprar los supuestos "originales" del Necronomicón.
    Sin lugar a dudas, este libro tiene la fama de dar pie a las más grandes confusiones. Se pueden encontrar páginas en internet que pretenden develar sus misterios y hasta lugares donde se ofrece a la venta. Es frecuente que se cometan estafas, ofreciendo "ejemplares del Necronomicón" y réplicas de grimorios medievales.
    August Derleth cuenta en su artículo «The Making of a Hoax» cómo en la publicación Antiquarian Bookman aparece un anuncio, en 1962, que dice:
    Alhazred, Abdul. Necronomicón, España 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad Miskatonic. Mejor postor.
    En el mismo artículo se cuenta que una vez un estudiante gastó la broma de incluir su ficha en el registro de la Biblioteca General de la Universidad de California, en la sección BL 430, dedicada a las religiones primitivas.4 Así, el Necronomicón fue pedido insistentemente, incluso por profesores. Se dice que Jorge Luis Borges creó una ficha sobre el mismo en la Biblioteca Nacional de Argentina[cita requerida], así como que en el catálogo de la Biblioteca de Santander (España) aparecía también una versión latina del libro.
    Numerosos escritores y artistas han intentado hacer realidad esta ficción, con lo que se han publicado muchos libros con este título. Normalmente se procura mantener el misterio y en el mismo libro no se incluyen aclaraciones explicando que es falso. Algunos de estos necronomicones son simples listados de los primigenios más conocidos, junto a símbolos y oraciones sin significado imitando burdamente el estilo de Lovecraft, pero existen también algunos muy cuidados, valiosos y dignos de colección. Por problemas de derechos de autor, algunos de ellos no contienen las frases que Lovecraft inventó como citas del Necronomicón en sus relatos.
    El extraordinario dibujante H. R. Giger publicó una recopilación de sus dibujos bajo el título Giger's Necronomicon, en dos volúmenes, en una edición muy cuidada pensada para coleccionistas (encuadernados en piel negra, 666 ejemplares, con un holograma escondido). La editorial española La factoría de ideas ha publicado también con este título un libro de relatos escritos por seguidores de Lovecraft. Cabe destacar el Necronomicón de Donald Tyson, publicado en 2004 por Edaf, escrito como la biografía en primera persona de Abdul Alhazred, siguiendo el estilo literario de los escritores árabes, y que recoge y explica todos los mitos y ciudades que aparecen en los relatos de Lovecraft, incluyendo la explicación del origen del mundo con el estilo trágico de Lovecraft.

    En la cultura popular

  • El Necronomicón hace apariciones menores en muchas películas y programas de televisión y algunos juegos de vídeo, y una versión más conocida como el Necronomicón Ex - Mortis; se presenta como un punto de la trama principal de la serie de películas de The Evil Dead.5

"EL LIBRO DE LOS NOMBRES MUERTOS" O "LIBRO DE LOS MUERTOS"

Libro de los muertos

El Juicio de Osiris representado en el Papiro de Hunefer (ca. 1275 a. C.). Anubis, con cabeza de chacal, pesa el corazón del escriba Hunefer contra la pluma de la verdad en la balanza de Maat. Tot, con cabeza de ibis, anota el resultado. Si su corazón es más ligero que la pluma, a Hunefer se le permite pasar a la otra vida. Si no es así, es devorado por la expectante criatura quimérica Ammyt, compuesta por partes de cocodrilo, león e hipopótamo. Viñetas como esta eran muy comunes en los libros de los muertos egipcios.
El Libro de los muertos es el nombre moderno de un texto funerario del Antiguo Egipto que se utilizó desde el comienzo del Imperio nuevo (hacia el 1550 a. C.) hasta el 50 a. C.1
El nombre egipcio original para el texto, transliterado rw nw prt m hrw,2 es convencionalmente traducido por los egiptólogos como ‘Libro de la salida al día’,3 4 o ‘Libro de la emergencia a la luz’.Nota 1 El texto consistía en una serie de sortilegios mágicos destinados a ayudar a los difuntos a superar el juicio de Osiris, asistirlos en su viaje a través de la Duat, el inframundo, y viajar al Aaru, en la otra vida.
El Libro de los muertos era parte de una tradición de textos funerarios iniciada por los más antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los sarcófagos, que se inscribían sobre muros de tumbas o en los ataúdes, y no sobre papiros. Algunos de los sortilegios del Libro de los muertos fueron extraídos de estos textos antiguos y datan del III milenio a. C., mientras que otras fórmulas mágicas fueron compuestas más tarde en la historia egipcia y datan del Tercer período intermedio (siglos XI-VII a. C.). Algunos de los capítulos que componían el libro se siguieron inscribiendo en paredes de tumbas y sarcófagos, tal y como habían sido los sortilegios desde su origen. El Libro de los muertos se introducía en el sarcófago o en la cámara sepulcral del fallecido.
No existía un único y canónico Libro de los muertos. Los papiros supervivientes contienen una variada selección de textos religiosos y mágicos y difieren notablemente en sus ilustraciones. Algunas personas encargaban sus propias copias del libro, tal vez con una selección de los sortilegios que consideraban más importantes para su propia progresión en la otra vida. El Libro de los muertos fue comúnmente escrito con jeroglíficos o escritura hierática sobre rollos de papiro, y a menudo ilustrado con viñetas que representan al difunto y su viaje al más allá.
Libro de la Salida al Día
en jeroglífico
D21
Z1
M33
W24
Z1
O1
D21
X1
D54
G17 O4
D21
G43 N5
Z1

Índice

Origen y formación

Textos de las Pirámides para el faraón Pepy I, procedentes de su pirámide en Saqqara y hoy en el Museo Petrie de Londres.
El Libro de los muertos se desarrolló como parte de una tradición de manuscritos funerarios que datan del Imperio Antiguo. Los primeros textos funerarios fueron los Textos de las Pirámides, usados por primera vez en la pirámide de Unis, el último faraón de la dinastía V, hacia el 2400 a. C.5 Estos textos se grababan en las paredes de las cámaras sepulcrales del interior de las pirámides y eran para uso exclusivo del faraón y, a partir de la dinastía VI, también de su consorte. Los Textos de las Pirámides se escribieron en un estilo de jeroglíficos poco usual, pues muchos de los ideogramas que representan humanos y animales se dejaron incompletos o se dibujaron con mutilaciones, muy probablemente para evitar causar cualquier daño al faraón muerto.1 El propósito de los Textos de las Pirámides era ayudar al faraón fallecido a ocupar su lugar entre los dioses, en particular a reunirse con su padre divino Ra. En este temprano período de la historia egipcia, el más allá se situaba en el cielo, en lugar del inframundo descrito en el Libro de los muertos.1 Hacia el final del Imperio Antiguo los Textos de las Pirámides dejaron de ser un privilegio exclusivamente real y fueron adoptados por los gobernadores regionales y otros funcionarios de alto rango.
En el Imperio medio surgió un nuevo tipo de texto funerario, los Textos de los sarcófagos, que usaban una nueva versión del lenguaje, nuevos sortilegios y, por primera vez, ilustraciones. Los Textos de los sarcófagos se inscribieron comúnmente en las caras internas de los ataúdes, aunque ocasionalmente se han hallado en las paredes de las tumbas o en papiros.1 Estos textos estaban a disposición de particulares adinerados, con lo que así aumentó enormemente el número de personas que podían esperar tener otra vida en el más allá. Este proceso ha sido descrito como «la democratización del más allá».4
El Libro de los muertos se desarrolló inicialmente en la ciudad de Tebas hacia comienzos del Segundo período intermedio, alrededor del 1650 a. C. La primera aparición conocida de los hechizos contenidos en este libro son los textos del sarcófago de la reina Montuhotep, de la dinastía XVI, en el que los nuevos salmos fueron incluidos junto con pasajes más antiguos de los Textos de las Pirámides y los Textos de los sarcófagos. Algunos de los hechizos introducidos en este momento parecen tener un origen anterior, caso de la rúbrica para el sortilegio 30B, que afirma que fue descubierta por el príncipe Dyedefhor durante el reinado de Micerino, muchos cientos de años antes de lo que atestigua el registro arqueológico.6
Hacia la dinastía XVII el Libro de los muertos se había extendido no solo para los miembros de la familia real, sino también para otros cortesanos y funcionarios. En esta etapa los sortilegios se inscribían comúnmente sobre los sudarios de lino en los que eran envueltos los difuntos, y en ocasiones también han sido hallados sobre sarcófagos y papiros.3
Durante el Imperio nuevo se desarrolló y expandió considerablemente el uso del Libro de los muertos. El famoso capítulo 125, el «Pesado del Corazón», aparece por vez primera en los reinados de Hatshepsut y Tutmosis III, c. 1475 a. C. A partir de este período, el Libro de los muertos se escribió normalmente en un rollo de papiro y el texto se ilustró con viñetas. Durante la dinastía XIX en particular las viñetas se hicieron de gran riqueza, con preeminencia sobre el texto.7 En el Tercer período intermedio el Libro de los muertos comenzó a aparecer en escritura hierática además de en los tradicionales jeroglíficos. Los rollos hieráticos fueron una versión más barata, producidos en papiros más pequeños y con solo una pequeña viñeta en principio. En la misma época muchos enterramientos usaban otros textos funerarios, como el Libro del Amduat.8
Durante las dinastías XXV y XXVI el Libro de los muertos se actualizó, revisó y estandarizó. Los sortilegios fueron ordenados y numerados por primera vez, dando lugar a la versión que hoy llamamos «Recensión saíta» por la Dinastía Saíta. En el Período tardío y el Ptolemaico el Libro de los muertos se mantuvo sobre la base de esta revisión, aunque cada vez más abreviada hacia el final del período Ptolemaico. Aparecieron nuevos textos funerarios, como los Libros de las Respiraciones o el Libro del Recorrido de la Eternidad. El Libro de los muertos se dejó de usar en el siglo I a. C., aunque algunos vestigios artísticos inspirados por este indican que se siguió usando en época romana.9

Sortilegios

El místico Sortilegio 17, del Papiro de Ani. La viñeta superior ilustra, de izquierda a derecha, al dios Heh como una representación del mar, una puerta de entrada al reino de Osiris, el Ojo de Horus, la vaca celestial Mehet-Weret y una cabeza humana emergiendo de un ataúd custodiado por los cuatro Hijos de Horus.10
El Libro de los muertos se compone de una serie de textos individuales acompañados de ilustraciones. La mayoría de sus capítulos comienzan con la palabra ro, que puede significar boca, habla, un capítulo de libro, pronunciación o sortilegio. Esta ambigüedad refleja la similitud de pensamiento en egipcio entre el discurso ritual y el poder mágico.11 12 En el contexto del Libro de los muertos se suele traducir como «capítulo» o «sortilegio», y de ambas maneras serán referidos aquí.
En la actualidad se conocen 192 sortilegios,13 aunque ningún manuscrito individual los contiene todos. Sirven a una gran cantidad de propósitos. Algunos están destinados a dar al fallecido conocimientos místicos en el más allá, o identificarlos a ellos con los dioses, caso del sortilegio 17, una oscura y larga descripción del dios Atum.14 Otros son encantos para garantizar que las diferentes partes de un fallecido son preservadas y reunidas, o también para otorgar al muerto el control sobre el mundo que le rodea. Algunos protegen al difunto de fuerzas hostiles, o lo guían a través de los obstáculos del inframundo. Los más famosos son los capítulos referidos al juicio de Osiris en el ritual del Pesado del Corazón.
Los textos y las imágenes del Libro de los muertos eran tanto mágicos como religiosos. La magia era una actividad tan legítima como el rezo a los dioses, aun cuando la magia estaba dirigida a influir en los propios dioses.15 De hecho, para los antiguos egipcios hay poca diferencia entre las prácticas mágicas y religiosas.11 El concepto de magia, heka, estaba íntimamente ligado a la palabra escrita y hablada, por lo que el acto de pronunciar un ritual era una acción de creación;16 la acción y la pronunciación se consideraban lo mismo.11 El poder mágico de las palabras se extendió a las palabras escritas. Los egipcios creían que los jeroglíficos eran un invento del dios Tot y gozaban de poder, pues también transmitían toda la fuerza de un sortilegio.16 Esto era efectivo incluso cuando el texto se acortaba u omitía, como ocurre en los rollos tardíos del Libro de los muertos y en los que las imágenes gozaban de mayor protagonismo.17 18 Los egipcios también creían que conocer el nombre de algo les daba poder sobre ello, por lo que el Libro de los muertos dotaba a su propietario de los nombres místicos de muchas de las entidades que se encontraría en el más allá y de poder sobre ellas.19
Los sortilegios del Libro de los muertos hacen uso de varias técnicas mágicas que también podían ser usadas en otras áreas de la vida egipcia. Algunos son para amuletos mágicos que podían proteger a los muertos de cualquier daño. Además de ser representados en los papiros del Libro de los muertos, estos sortilegios han aparecido en amuletos envueltos junto con la momia.15 La magia diaria hacía uso de un gran número de amuletos. Diferentes artículos que estaban en contacto directo con el cadáver en la tumba, como el soporte de la cabeza, también tenían valor de amuleto.20 Otros sortilegios también se refieren a las creencias egipcias sobre el poder mágico y curativo de la saliva.15

Organización

Casi todos los ejemplares del Libro de los muertos eran únicos, pues contenían una selección distinta de sortilegios de todo el corpus de textos disponible. Durante la mayor parte de su historia el libro no tuvo orden o estructura definida.3 De hecho, desde el temprano estudio de Paul Barguet de 1967 sobre los temas comunes entre los diferentes textos,21 los egiptólogos concluyeron que no había ninguna estructura interna.22 Fue solo desde el Período Saíta (la dinastía XXVI) en adelante cuando se dotó al libro de organización.23
Los Libros de los muertos de la época Saíta tienden a organizar los capítulos en cuatro secciones:
  • Capítulos 1-16 El difunto entra en la tumba, desciende a los infiernos y el cuerpo recupera el movimiento y el habla.
  • Capítulos 17-63 Explicación del origen mítico de los dioses y los lugares, los fallecidos son obligados a vivir de nuevo a fin de que puedan surgir, nacer, con el sol de la mañana.
  • Capítulos 64-129 Los fallecidos viajan a través del cielo en el arca solar como uno de los muertos benditos. Por la noche descienden al inframundo para presentarse ante Osiris.
  • Capítulos 130-189 Tras haber sido reivindicado, el fallecido asume poder en el universo como uno de los dioses. Esta parte también incluye diversos capítulos sobre amuletos protectores, provisión de comida y lugares importantes.22

Conceptos egipcios de la muerte y el más allá

Los sortilegios del Libro de los muertos reflejan las creencias egipcias sobre la naturaleza de la muerte y el más allá, por lo que es una fuente vital de información acerca de las creencias egipcias sobre esta materia.
Representación del ba, uno de los componentes del espíritu humano.

Preservación

Según las creencias egipcias, un efecto de la muerte era la desintegración de los kheperu, o modos de existencia,24 por lo que los rituales funerarios servían para reintegrar estos diferentes aspectos del ser. La momificación preservaba y transformaba el cuerpo físico en un sah, una forma idealizada con aspectos divinos.25 El Libro de los muertos contiene sortilegios destinados a preservar el cuerpo del fallecido y muchos de ellos debían ser recitados durante el proceso de momificación.26 El corazón, considerado como aspecto del ser con inteligencia y memoria, también era protegido con sortilegios, y si se daba el caso de que el corazón físico hubiera resultado dañado, era común enterrar escarabeos enjoyados junto al cuerpo para servir como su remplazo. El ka, la fuerza vital, permanecía en la tumba con el cuerpo muerto y requería el sustento de las ofrendas de comida, agua o incienso. En el caso de que los sacerdotes o los familiares no incluyeran estas ofrendas, el sortilegio 105 aseguraba la satisfacción del ka.27
El nombre del fallecido, que constituía su individualidad y era requerido para su existencia continua, era escrito en varios lugares a lo largo del libro y el sortilegio 25 se cercioraba de que el difunto recordaba su propio nombre.28 El ba era la fuerza anímica del muerto y era este, representado como un ave con cabeza humana, el que podía «salir al día» desde la tumba. Los sortilegios 61 y 89 actuaban para preservarlo.29 Finalmente, la sombra del difunto era salvaguardada por los sortilegios 91, 92 y 188.30 Si todos estos aspectos de la persona se preservaban, saciaban y recordaban de distintas maneras, entonces el difunto podía vivir en la forma de un Aj, un espíritu bendecido con poderes mágicos que podía morar entre los dioses.31

Más allá

La naturaleza del más allá que disfrutaban los fallecidos es difícil de definir, sobre todo por las diferentes tradiciones dentro de la antigua religión egipcia. En el Libro de los muertos los difuntos eran llevados ante la presencia del dios Osiris, deidad confinada en la Duat del inframundo. Había sortilegios destinados a que el Ba o el Aj del fallecido se unieran a Ra en el viaje por el cielo en su barca solar y le ayudara a luchar contra Apep.32 Además de la unión con los dioses, el Libro de los muertos también describe a los muertos vivientes en el «Campo de Juncos», una versión paradisíaca, abundante y exuberante del Egipto real,33 en la que había campos, cosechas, ríos, animales y gente. Al fallecido se lo veía encontrándose con la Gran Enéada, un grupo de dioses, así como con sus propios parientes. Aunque el Campo de Juncos se entendía como placentero y generoso, allí era necesario trabajar, razón por la cual en los enterramientos se incluían numerosas pequeñas estatuas llamadas ushebti que iban inscritas con sortilegios, también incluidos en el Libro de los muertos, y cuya función era hacer cualquier trabajo manual que el fallecido necesitara en la otra vida.34 Los difuntos no solo iban al lugar en que moraban los dioses, sino que también adquirían características divinas, razón por la que en el Libro de los muertos se les menciona en numerosas ocasiones como «El Osiris-[nombre]».
En el registro superior, Ani y su esposa encaran las «Siete puertas de la Casa de Osiris». A continuación, se encuentran diez de los veintiún «Misteriosos portales de la Casa de Osiris en el Campo de Juncos». Todos están protegidos por temibles guardianes.35
Según describe el Libro de los muertos, el camino hacia el más allá estaba plagado de dificultades. A los fallecidos se les requería atravesar una serie de puertas, cavernas y montañas vigiladas por criaturas sobrenaturales y aterradoras36 que iban armadas con enormes cuchillos. Son representadas con formas grotescas, normalmente con cuerpos humanos y cabezas animales, o con la combinación de diferentes bestias. Sus nombres, como por ejemplo «El que vive entre las serpientes» o «El que baila en sangre», son igualmente grotescos. Estas criaturas debían ser pacificadas con la recitación de los sortilegios adecuados incluidos en el Libro de los muertos, destinados a eliminar su amenaza e incluso pasar a gozar de su protección.37 Otro tipo de criaturas sobrenaturales eran los «asesinos», que mataban a los injustos en nombre de Osiris. El Libro aleccionaba a su propietario para escapar de su atención.38 Además de estas entidades sobrenaturales, había otras amenazas de animales reales o imaginarios, como cocodrilos, serpientes o escarabajos.39

Juicio

Si todos los obstáculos de la Duat eran salvados, el fallecido era juzgado en el ritual del Pesado del Corazón, descrito en el famoso Sortilegio 125. El fallecido era guiado por el dios Anubis ante la presencia de Osiris, donde debía jurar que no había cometido ningún pecado de una lista de 42,40 mediante la recitación de un texto conocido como la «Confesión Negativa». Entonces el corazón del difunto era pesado en una balanza contra la diosa Maat, que encarnaba la verdad y la justicia. Esta diosa era a menudo representada como una pluma de avestruz, el signo jeroglífico de su nombre.41 En este punto existía el riesgo de que el corazón del difunto diera testimonio y revelara los pecados cometidos en vida, aunque el sortilegio 30B prevenía esto. Si la balanza permanecía en equilibrio significaba que el fallecido había llevado una vida ejemplar, tras lo que Anubis lo llevaría hasta Osiris y podría encontrar su sitio en el más allá, convirtiéndose en maa-kheru, que significa «reivindicado», o «justo de voz».42 Si el corazón no estaba en equilibrio con Maat, lo esperaba la temible bestia Ammyt, la Devoradora, lista para engullirlo y mandar la vida de la persona en el más allá a un cercano y poco placentero final.43
Ritual del Pesado del Corazón por parte de Anubis, Sortilegio 125 del Papiro de Ani.
Esta escena no es solo remarcable por su intensidad, sino porque también es uno de los pocos pasajes del Libro de los muertos con un contenido moral explícito. El juicio del difunto y la Confesión Negativa eran una representación del código moral convencional que rigió la sociedad egipcia. Mientras que los Diez Mandamientos de la ética judeocristiana son normas de conducta establecidas por revelación divina, la confesión negativa es más una aplicación de lo divino en la moralidad diaria.44
Las opiniones difieren entre los egiptólogos sobre hasta qué punto la Confesión Negativa representa una moral absoluta, con la pureza ética necesaria para el progreso en la otra vida. John Taylor señala que los textos de los sortilegios 30B y 125 sugieren una aproximación pragmática a la moralidad. Previniendo al corazón de contradecir con verdades inconvenientes, parece que el difunto podía entrar en el más allá aunque su vida no hubiera sido enteramente pura.43 Ogden Goelet dice que «sin una existencia moral y ejemplar, no había esperanza para un exitoso más allá», mientras que Geraldine Pinch sugiere que la Confesión Negativa es esencialmente similar a los sortilegios protectores de los demonios, y el éxito del Pesado del Corazón dependía más del conocimiento místico de los verdaderos nombres de los jueces que de la correcta conducta moral del fallecido.45

Creación de un Libro de los muertos

Detalle de una hoja del Papiro de Ani, en escritura jeroglífica cursiva.
Un papiro del Libro de los muertos era creado por escribas, a los que la gente se los encargaba en preparación de su propio funeral, o por familiares de alguien recién fallecido. Eran artículos caros, pues una fuente da un precio de un deben de plata para un rollo del Libro,46 más o menos el salario anual de un trabajador.47 El papiro en sí era costoso y en muchas ocasiones se reutilizaba para el papeleo cotidiano y también para crear un Libro de los muertos, creando palimpsestos.48
La mayoría de propietarios de Libros de los muertos eran miembros de la élite social, e inicialmente solo estaban reservados para los componentes de la familia real. Más tarde han sido hallados en las tumbas de escribas, sacerdotes y funcionarios. Sus poseedores solían ser hombres, y generalmente las viñetas incluyen también el retrato de sus esposas. Si en los primeros tiempos de la creación del Libro de los muertos había solo una copia perteneciente a una mujer por diez pertenecientes a hombres, durante el Tercer período intermedio dos tercios correspondían a mujeres y en la etapa ptolemaica un tercio de los libros elaborados con escritura hierática tenían propietarias femeninas.49
Las dimensiones de un Libro de los muertos variaban ampliamente, pues los más cortos rondan un metro mientras que los más largos se acercan a los 40 metros. Están creados con hojas de papiro unidas cuya anchura varía de los 15 a los 45 cm. Los escribas que los elaboraban ponían bastante más cuidado en su escritura que en la de los documentos mundanos, y tenían gran cuidado de enmarcar el texto en sus márgenes y así evitar escribir en las uniones de las hojas. Las palabras peret em heru, «salida al día», aparecen algunas veces en el reverso de los papiros, tal vez actuando como un título.48 Normalmente los Libros eran prefabricados en los talleres funerarios y en ellos se dejaban espacios en blanco para añadir después el nombre del fallecido.50 Por ejemplo, en el Papiro de Ani, el nombre de «Ani» aparece en la parte superior o inferior de una columna, o inmediatamente después de una rúbrica para introducirlo a él como el pronunciador de un bloque de texto. Su nombre aparece manuscrito en el resto del papiro, aunque en algunos casos está mal escrito o ni siquiera aparece.47
Libro de los muertos de Pinedyem II. El texto está escrito en egipcio hierático, y el que acompaña al dibujo en jeroglíficos. También se aprecian el uso del pigmento rojo y las uniones entre los papiros.
El texto de un Libro de los muertos del Imperio nuevo estaba normalmente escrito en jeroglíficos en cursiva, de izquierda a derecha y en algunos casos de derecha a izquierda. Los jeroglíficos se disponían en columnas separadas por líneas negras, una disposición muy similar a la de los textos grabados en paredes de tumbas y monumentos. Las ilustraciones se disponían en viñetas encima, debajo o entre las columnas de texto, aunque las de mayor tamaño ocupan todo un papiro.51 Las tintas para el texto eran tanto negras como rojas, con independencia de si se trataba de jeroglífico o escritura hierática, aunque predominaba el color negro y el rojo se reservaba para títulos de sortilegios, aperturas y cierres de capítulos, instrucciones para realizar los hechizos correctamente o los nombres de criaturas peligrosas como el dios Apep.52 La tinta negra se elaboraba con carbón y la tinta roja con ocre, en ambos casos aglutinados con agua.53
A partir de la dinastía XXI se encuentran más copias de Libros elaborados con escritura hierática, similar a la de otros manuscritos del Imperio nuevo, elaborados con líneas horizontales anchas. A menudo la anchura de las líneas está en proporción con la de la hoja de papiro, y ocasionalmente los Libros de los muertos en hierático contienen también partes en jeroglífico. El estilo y naturaleza de las viñetas usadas para ilustrar los Libros difieren ampliamente, pues algunos contienen ricas ilustraciones en color que en determinados casos llegan a incluir pan de oro. Otros solo contienen dibujos o una simple ilustración al principio.54 Los papiros del Libro de los muertos eran el resultado del trabajo solapado de varios escribas y artistas,48 y a veces es posible distinguir el estilo de escritura de varios amanuenses en un solo papiro.52 Algunos libros contienen solo texto y espacios en blanco para unas ilustraciones que nunca se le llegaron a añadir.55

Descubrimiento, traducción, interpretación y publicación

Karl Richard Lepsius, primer traductor de un manuscrito completo del Libro de los muertos.
La existencia del Libro de los muertos era ya conocida en la Edad Media, mucho antes de que su contenido pudiera ser entendido. Desde que fue descubierto en tumbas quedó claro que su temática era religiosa, lo que condujo a una errónea idea generalizada de que se trataba de un equivalente de la Biblia o el Corán.56
El primer facsímil moderno del libro fue producido en 1805 e incluido en la Description de l'Égypte del equipo de la expedición de Napoleón a Egipto. En 1822 Jean Francois Champollion comenzó a traducir el texto jeroglífico y, tras examinar algunos de los papiros del Libro de los muertos, lo identificó como un ritual funerario.57
En 1842 Karl Richard Lepsius publicó la traducción de un manuscrito datado en la época Ptolemaica con el título de «Das Todtenbuch der Ägypter» («El Libro de la Muerte de los Egipcios»), acuñando así el nombre con que es conocido en la actualidad. También identificó 165 sortilegios e introdujo el sistema para numerarlos que todavía está en uso.13 Lepsius promovió la idea de una edición comparativa del Libro sobre la base de todos los manuscritos relevantes, proyecto que fue realizado por Édouard Naville entre 1875 y 1886 con el resultado de un trabajo de tres volúmenes que incluía una selección de viñetas para cada uno de los 186 sortilegios incluidos, las variaciones de texto para cada uno y comentarios. En 1876 Samuel Birch, del Museo Británico, publicó una copia fotográfica del Papiro de Nebseny.58 El trabajo de Ernest Wallis Budge, sucesor de Birch en el Museo Británico, sigue siendo muy consultado, pues incluye tanto la edición en jeroglífico como en inglés, aunque esta última se considera inexacta y desactualizada.59 Los análisis posteriores del Libro de los muertos han hallado nuevos sortilegios, y el número actual asciende a 192.13
El trabajo de investigación en el Libro de los muertos siempre ha planteado problemas técnicos debido a la necesidad de copiar largos textos jeroglíficos, que inicialmente eran reproducidos a mano con la ayuda de papel de calco o una cámara lúcida. A mediados del siglo XIX las fuentes jeroglíficas se trasladaron a reproducciones litográficas para hacer más factible la reproducción de manuscritos. En la actualidad los jeroglíficos pueden ser renderizados en un software de edición, lo que unido a la tecnología de impresión digital ha reducido considerablemente el precio de publicación de un Libro de los muertos. Sin embargo, gran parte del material original almacenado en los museos permanece inédito.60

Cronología

Hoja de un Libro de los muertos, c. 1075 - 945 a. C., 37.1699E, Museo Brooklyn.
  • c. 3150 a. C. - Primeros jeroglíficos conservados en pequeños sellos de la tumba de un faraón enterrado en Abidos.
  • c. 3000 a. C. - Inicio de las dinastías numeradas de faraones del antiguo Egipto.
  • c. 2345 a. C. - Primera pirámide real, del faraón Unis, que contiene Textos de las Pirámides, precursores tallados en piedra de los textos de los posteriores Libros de los muertos
  • c. 2100 a. C. - Primeros Textos de los sarcófagos, desarrollados a partir de los Textos de la Pirámides. Muchos sortilegios del Libro de los muertos derivan de estos.
  • c. 1600 a. C. - Primeros sortilegios del Libro de los muertos, en el sarcófago de la reina Monthuhotep, descendiente de los faraones del Imperio Nuevo de Egipto.
  • c. 1550 a. C. - De entonces hasta el inicio del Imperio Nuevo se usan copias en papiro del Libro de los muertos en lugar de inscribir los textos sobre las paredes de las tumbas.
  • c. 600 a. C. - Fecha aproximada en que se fijó una estructura canónica para los sortilegios.
  • Siglo II d. C. - Posiblemente producción de las últimas copias del Libro de los muertos, aunque es una época poco conocida.
  • 313 d. C. - El cristianismo se extiende por Egipto.
  • 1798 - La invasión de Egipto por Napoleón Bonaparte aviva el interés europeo por el antiguo Egipto. En 1799, el artista Vivant Denon elaboró una copia del Libro de los muertos.
  • 1805 - J. Marc Cadet lo publica por primera vez sobre 18 planchas con el título de Copie figurée d'un Roleau de Papyrus trouvé à Thèbes dans un Thombeau des Rois, accompagnèe d'une notice descriptive, Paris, Levrault.
  • 1822 - Jean François Champollion anuncia la clave para descifrar la escritura jeroglífica.
  • 1842 - Karl Richard Lepsius publica el primer gran estudio sobre el Libro de los muertos, numera los sortilegios y los capítulos y acuña el nombre de Libro de los muertos.61